Reflexiones postelectorales

Gana el nacionalismo español, gana el despotismo, gana la ignorancia

… pierde Castilla, pierde la razón, pierden los trabajadores, los pensionistas, los enfermos que están en listas de espera en los hospitales, los mayores… perdemos todos.  Ganan los bancos, ganan los corruptos, ganan los mafiosos…

Esta es la primera conclusión que podemos obtener de las elecciones generales celebradas el día 20-N. Y sobran los motivos.

¿Existen otras?

El Pp ha obtenido en todo el estado español 10.830.693 votos (10.278.010, en 2008). Por un lado, podemos observar que el Pp ha llegado a su techo electoral y difícilmente subirá más en próximas elecciones; pero por otro lado, lo preocupante de esta ley electoral es que otorga una mayoría súper absoluta a una opción política que ha obtenido solo 10 millones de votos frente a 50 millones de habitantes que tiene el estado o, dicho de otra manera, frente a los 35 millones de personas censadas.

Es evidente que, según esta lectura (y otras que podamos hacer) el sistema no funciona. ¿Cómo pueden una representación de 10 millones de personas decidir por una mayoría de 50? Pues como Rajoy no cumpla una de sus promesas electorales, que es la de hacernos a tod@s felices, estamos ante el germen de una gran revolución. Si la cumple, fenomenal, todos seremos felices en el país de las maravillas y comiendo perdices; pero no seamos ilusos.

Otra lectura ¿cómo 10 millones de personas sumados a los casi 7 millones que obtuvo el PsoE, es decir 17 millones (casi 18) cómo pueden estar de acuerdo ante el esquema económico propuesto por estos dos partidos? ¿cómo pueden casi 18 millones de personas arrastrarnos a todos en su haraquiri?

Podemos hablar (como se hace eco la prensa internacional) de cómo un partido ha podido ganar sin haber hecho una sola propuesta sin haber comunicado NADA, absolutamente NADA, de lo que piensa hacer (teniendo como única referencia la nefasta gestión que existe en las autonomías en donde gobierna).

Y ante la que nos está cayendo: 5 millones de parados en todo el estado, personas desahuciadas por impago de la hipoteca, recortes en sanidad (que se traduce en más listas de espera en los hospitales), recortes en ley de dependencia (cuando llegas a los 60, ya eres un problema social, y es mejor que te mueras), recortes salariales, flexibilidad en el despido, problemas a los pequeños autónomos, pactos telefónicos durante el mes de agosto (cuando todo el mundo está de vacaciones) entre Rajoy y Zapatero con el objetivo de cambiar la constitución, etc. El tema es de juzgado de guardia y siempre nos quedará la duda ¿cómo es que casi 18 millones de personas deciden suicidarse y arrastrar a 50 con su suicidio? ¿Tan mal está la población a nivel psiquiátrico? Porqué la gran realidad es QUE TODOS SUFRIMOS, TODOS, LOS 50 MILLONES SUFRIMOS LOS ERRORES EN EL VOTO DE 18. Y ESO ES MUY GRAVE.

En Madrid, como en toda Castilla, tenemos una papeleta muy dura que sufrir. Podemos esperar a que nos caigan las manzanas maduras del árbol, podemos hacer lo mismo que ha hecho Rajoy estos últimos cuatro años, esperar que la política de derecha extrema practicada por el PsoE desgastase a su electorado más de izquierdas. Todos sabemos que el electorado del Pp es tan homogéneo como si 100 esquimales estuviesen en pleno centro de Chamberí rodeados de chamberileros, porque –francamente- los intereses del votante del Pp del barrio de Salamanca no son los mismos que los intereses del votante del Pp del Pozo del Tío Raimundo, o no son los mismos los intereses del votante de Carabanchel a los intereses del votante de Chamartín. El problema lo tiene el Pp en su conjunto, a no ser que Rajoy cumpla su gran promesa electoral, LA FELICIDAD, y hacernos a todos felices lo tiene crudo. No olvidemos también la gran maquinaria de prensa e (des-)informativa del Pp, que al más puro estilo Goebels, a partir de ahora nos bombardeará con sus mentiras, falsas verdades o verdades, las 24 horas del día, algo que siempre acaba haciendo mella en las gentes. Y si no que se lo pregunten a la mayoría de sus votantes, que acaban defiendo lo indefendible o acaban defendiendo la crisis, las hipotecas millonarias, más gasto, más paro, más recortes, etc. ¿Cómo es posible, señores? Hay que estar francamente mal.  Claro que hasta ahora tenían a un enemigo ficticio: los dóciles “rojos” del PsoE (que eran tan o más de derechas que ellos).  ¿Qué pasará ahora que no tendrán enemigo, a quien echarán las culpas de sus fracasos?

Es por eso, que no debemos quedarnos pasivos, no debemos quedarnos a esperar a que el Pp pierda en las próximas elecciones un par o tres millones de votos. ¿Para qué? ¿Para que vayan a UPyD o al PsoE? No, ese no debería ser el camino. El movimiento 15-M nos ha indicado una parte del camino. Porqué francamente con nuestro salario nadie juega, con nuestras pensiones nadie juega, con nuestros mayores, nuestra sanidad, nuestras vidas NADIE JUEGA. NADIE TIENE DERECHO A JUGAR. Y por ello, debemos defendernos día a día, pasar a la acción, porque la que nos va a caer encima es superior a la que nos ha caído hasta ahora.

Y la respuesta debe estar en la calle, en los centros de trabajo, en las universidades, en los institutos… Vamos a devolverles una por una toda la infelicidad a la que nos van a someter, toda su crisis a la que nos están sometiendo. Vamos a devolverles su crisis una por una.

El 20-N, ha sido la hecatombe del PsoE.
El 21-N, es el principio del fin del Pp.

Brindemos por ello.

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